Lo siento por aquellos que jamás sentirán esto...

Hay gente que nunca la experimenta, o gente que nunca la experimenta tan frecuentemente.

ADRENALINA



En la salida de un triatlón, cuando esperas dentro del agua moviendo las piernas simplemente al pistoletazo de salida.

En una caída cuando te levantas, coges la bici y sigues como si nada, aunque tengas 7 puntos abiertos en la tibia o el culo dolorido, en ese momento eres "quasi" inmortal, nada te va a detener. En ese momento no oyes, no sientes, no padeces. La adrenalina te domina. Cuando ibas en el pelotón rodando a 45km/h, pensando, maquinando cual será el momento de atacar, qué táctica seguir en la carrera a pie, y cuando sientes que las piernas no van recordar TODO l oque has sufrido hasta llegar al día D hora H. Todas las horas de entreno que has pasado hasta llegar allí.

Sí chicas, la adrenalina hace que los hombres podamos hacer miles de cosas a la vez.



Y yo creo que el mejor, cuando cruzas la meta de ese, tu añorado sueño, por el que has luchado durante meses o años, aquel que era el sueño de una vida, aquel con el que ahora sí eres una persona completa y feliz. En ese momento es cuando doña Adrenalina se dispara. Momento en el que se puede ver las cosas más alocadas, en ese momento el niño que llevamos dentro sale para dejarse ver...




Aunque también puede llegar un momento de final épico en el que la adrenalina se mezcla con la superación personal. El dolor físico pasa a un segundo plano... el espíritu de la competitividad es más poderoso...



En ese momento te acuerdes de todo y de todos, puedes ver a una persona fría llorar como un niño al que le han quitado una piruleta...


Lo siento por aquellos que nunca experimentarán algo así. Experimentar el trabajar día a día, mes a mes, en busca de un sueño y llegar al día esperado. Sentir la tensión, presión, ADRENALINA antes de empezar y disfrutar durante unas horas, cumplir un sueño , darse cuenta de que el ser humano cuando se lo propone es muy poderoso. Imaginarse en la recta de meta, viendo la línea, oyendo que alguien te anima, oyes tu nombre, tal vez con tu familia y amigos esperan al otro lado de esa línea, o tal vez tu gente espera en tu cabeza o en tu corazón.
Pero en cuanto cruces esa raya, esa maldita línea de pintura blanca todo se vendrá abajo: tu fortaleza, tu poder, tu convicción, tu voluntad.

En ese momento dejarás de ser tú, el niño que llevas dentro ganará todo el protagonismo, saltarás, reirás, llorarás, abrazarás, besarás... En ese momento no olvides poner tu mente a grabarlo todo. Tú y toda la gente que te ha arropado y ayudado hasta ese día se merecen verte así y no olvidarlo nunca.


2 comentarios:

davidiego dijo...

y ahora que hemos recargado los depósitos, a entrenar....

ATALANTA dijo...

Esta noche me va a costar menos entrenar...